Esta es una historia llena de mitología y endulzada con un tanto de magia para que las cosas se tornes más interesantes y el cuento cobre un tanto de realidad.

En una pequeña villa al noreste de Inglaterra, allí donde los castillos recrean en la mente las más hermosas historias de princesas, príncipes, amor y muerte se desarrolla esta historia, un relato que nos mostrará las hazañas de los elfos, la magia de las hadas, las fuerza de los minotauros, el poder de los centauros, la fidelidad de los grifos, la belleza de los fénix, la elegancia de los unicornios, la brutalidad de los trolls y de los cíclopes.

Esta historia empieza como anteriormente dice en Inglaterra, un lugar mágico rodeado de majestuosos árboles, esplendorosos castillos, donde el agua y los pájaros cantas sus bellas melodías, allí donde lo imposible es posible, sencillamente donde la magia nunca termina.

Amethyst era la centauro más deseada del lugar, ella era hija de Peneius Padre de los centauros.

Amethyst era guerrera, le encantan los riesgos y la adrenalina que su cuerpo producía cuando recorría velozmente el bosque, aquel lugar donde pasaba la mayor parte de su tiempo, rodeado de las demás criaturas mágicas que en el aguardaban, le encantaba comer las dulces flores que saciaban su sed y su hambre, Amethyst era una enamorada solitaria en busca del tan anhelado amor.

Un día sin pensarlo, cayó precipitadamente a un arroyo, Amethyst estaba verdaderamente asustada, porque los centauros no son muy buenos en el agua, pero entonces apareció Aeneas el digno de alabanza, príncipe de los elfos y con ayuda de su grifo Anielí dotado de gran fuerza para levantar grandes pesos, ayudo a la asustada centauro y la llevo hasta un lugar firme.

Allí se presentaron amablemente y la centauro agradeció al elfo y al grifo por salvarle la vida y prometió recompensarlos pero el elfo quedo atónito al observar a aquella centauro mojada que suscitaba en el los más bellos deseos de amor y de placer. Así sucedió y los días transcurrieron rápidamente, haciendo que los dos olvidaran lo sucedido en aquel arroyo, pero un día sin pensarlo tropezaron en el bosque, Amethyst lucia brillante y el elfo dotado de gran belleza cruzaron miradas, entonces recordaron lo pasado y lo inesperado sucedió, ambos quedaron estupefactos al observar la belleza del otro, fue un momento hermoso en el que se detuvo el tiempo para los dos, las flores rodearon sus esbeltos cuerpos y los árboles murmuraban entre ellos produciendo la más hermosa música que jamás se oyó en el bosque, acordaron entonces verse todas las noches en ese mágico lugar, que despertaba las más preciosas fantasías.

Los árboles llevaron la noticia a Peneius, padre de los centauros y este enfureció al escuchar aquellas sutiles voces.

Cuando Amethyst volvió al castillo Peneius aguardaba furioso en su despacho, ella corrió a saludarlo, pero este rechazo el beso de la centauro y entonces Peneius pregunto si todo estaba bien y ella sonrió, haciendo que la furia de su padre despertara los más terribles miedos. El aseguró que no estaba bien visto que un centauro se relacionara afectivamente con los bellos elfos, pues ellos eran las criaturas más bellas del bosque y despertaban mucha envidia además sólo buscaban belleza y nada más, mientras que los centauros eran ágiles, fuertes, inteligentes y envidiados por lo tanto sólo debían relacionarse con los mismos, le hizo jurar que no lo volvería a ver y que en cambio aceptaría desposarse con un centauro igual a ella, pero ella sabia que eso era imposible, pues el elfo había logrado entrar en su corazón, de igual manera hizo el juramento.

Aconteció así, en los días Amethyst recorría rápidamente el bosque de principio a fin, comía las ricas flores, jugaba con las hadas del bosque aparentando ser la criatura más feliz del mismo pero en realidad no era feliz, sólo intentaba parecerlo, pues ella sabía que la verdadera felicidad la encontraba con el elfo mientras se reunían secretamente en el bosque con la ayuda de las mágicas hadas que guardaban el secreto.

Aeneas el elfo estaba realmente enamorado, pero el también sabía que lo que se acercaba no era fácil, de igual manera reto al destino, sabiendo que lo que le aguardaba era una muerte segura, pues los centauros son mucho más fuertes que los bellos elfos.

Estando en el bosque aquellos locos enamorados hablaban sigilosamente y se hacían pequeñas muestras de amor, la noche era fría y calmada, pero luego se torno cálida y agitada cuando Peneius acompañado de los suyos envistió brutalmente al bello elfo, quien rápidamente acudió a su grifo Anielí, que apresuradamente invocó a Anker el minotauro amigo fiel de los elfos, este derribo de un cabezazo al Padre de los Centauros que se encontraba golpeando fuertemente al elfo, desatándose así una pequeña guerra, pues el minotauro también había venido armado de los suyos. Aeneas el elfo montó a Amethyst la centauro y juntos escaparon.

Estaban realmente asustados y no sabían que hacer, los dos pensaron desfallecer en aquel momento, pero ambos eran de familias guerreras y ninguno se rendiría tan fácilmente. Peneius dio por terminada la batalla al notar que su hija y el bello elfo habían escapado juntos. Estos dos enamorados estaban desorientados, entonces decidieron acudir a los bellos fénix, para preguntar que deberían hacer. El fénix mayor aconsejo dar por terminada esa absurda relación que sólo traería malestar y pesar al bosque en general, pero ellos decidieron buscar otro consejo así que fueron en busca de los elegantes unicornios, quienes les aconsejaron continuar con la magia del amor, pues ellos decían que el amor era el sentimiento mas extraordinario que existía, aquel que derrumbaba los muros más estables, aquel que atravesaba las cortinas de humo más espesas, aquel que todo lo podía, aquel que alegraba al más triste, aquel que hacia creer al más incrédulo, aquel que desorientaba al más orientado, aquel por el cual los unicornios rendían grandes cultos y eran considerados elegantes y bellos y además era la causa de su alegría y ternura.

El Elfo y la centauro decidieron pasar la noche en la aldea de los elfos, famosos por dominar el arco y la flautilla, allí todos los recibieron felices, pues los elfos eran conocidos por ser agradables con los huéspedes